Registro verificado
Laboratorios para ensayo de probetas a compresión, control de asentamiento y dosificación de mezclas. Pide ver su acreditación del ONA y, sobre todo, el alcance: se acredita el ensayo, no el laboratorio entero, así que uno puede estar acreditado para unos ensayos y no para el que necesitas. Si no figura acreditado, acuerda por escrito antes de hormigonar quién toma las muestras y cómo se resuelve un resultado dudoso.Ver todo el ecosistema →
Antes de contratar, revisa nuestras guías técnicas sobre laboratorios en Paraguay: precios referenciales, tipos y cómo elegir.
La acreditación la otorga el <strong>Organismo Nacional de Acreditación (ONA)</strong>, que depende del CONACYT, con la norma <strong>NP-ISO/IEC 17025</strong> para laboratorios de ensayo y calibración. Antes de contratar, pide el certificado de acreditación vigente y comprueba que el laboratorio figura en la información pública del ONA. Si no aparece, no quiere decir que trabaje mal, pero sus informes no llevan el respaldo de la acreditación.
Que <strong>no se acredita el laboratorio entero, sino ensayos determinados</strong>. Un laboratorio puede tener acreditado un ensayo de suelos o de agregados y no la resistencia a compresión de probetas de hormigón. Por eso no basta con que te digan «estamos acreditados»: pide el documento donde figura el alcance y fíjate que el ensayo exacto que necesitas esté incluido.
La edad de referencia habitual para la resistencia es de <strong>28 días</strong>, salvo que el proyecto indique otra. En Paraguay el hormigón elaborado se pide por su <strong>Fck</strong>, la resistencia característica a compresión, y el mercado la expresa en <strong>kg/cm²</strong>: un Fck 210 es un hormigón pedido para 210 kg/cm² a esa edad. La norma de referencia es la del <strong>INTN</strong> para el hormigón elaborado (NP 17 058 08), pero lo que manda en tu obra es lo que el calculista escribió en los planos y el pliego: pídeselo por escrito.
No se puede concluir con <strong>un resultado suelto</strong>. Antes de reclamar, revisa cómo se tomó la muestra, si las probetas quedaron al sol o se secaron en obra, cómo se trasladaron al laboratorio y si se agregó agua al camión. Después compara con las demás probetas del mismo día. Si la duda sigue, existen ensayos complementarios, como la extracción de testigos de la estructura. <strong>Quien decide es el calculista</strong>, con los informes delante.
Lo ideal es que la tome <strong>personal capacitado del laboratorio</strong>, con el proveedor y la obra avisados. Se saca del hormigón que descarga el camión, evitando la primera y la última porción, y no del material que queda en la tolva de la bomba. Anota el <strong>número del documento de entrega</strong>, la hora y el elemento donde se colocó ese hormigón. Las probetas recién moldeadas se dejan quietas, a la sombra y protegidas de la pérdida de humedad hasta el traslado.
Los más habituales son el <strong>asentamiento con el cono de Abrams</strong>, que muestra si la mezcla llega con la consistencia pedida, la <strong>temperatura</strong> del hormigón, algo que en verano conviene medir, y el moldeo de <strong>probetas</strong> para ensayar a compresión. El asentamiento no mide resistencia: un hormigón muy fluido puede haber recibido agua de más. Qué ensayos y con qué frecuencia lo define la especificación de tu proyecto.
No hay una tarifa única. El costo depende del <strong>número de probetas</strong> que pida el plan de ensayos, de si se suman otros ensayos (asentamiento, temperatura, testigos), de la <strong>distancia hasta la obra</strong> y de cuántas visitas hacen falta, y del tipo de informe. Para que te coticen en firme, pasa el volumen a colocar, cuántas jornadas de hormigonado habrá, el distrito de la obra y los ensayos que exige tu especificación.